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El Juicio Anual más conocido como Rosh Hashaná marcará el principio del fin de muchos que odiando la condición femenina asesinan a las mujeres en Irán.  

El asesinato de la joven Mahsa Amini a manos de la “policía de la moral” puede ser la mecha que encienda a la sufrida sociedad iraní que ve con pavor como los ayatolas junto con sus secuaces torturan y asesinan a mujeres indefensas por el grave pecado de llevar mal puesto el velo islámico. La humillación, mutilación, tortura, violación y asesinato en última instancia de la mujer en el mundo islámico es un gravísimo atentado contra los derechos humanos. Cada mujer asesinada en Irán es una estrella que brilla con más fuerza para llamar la atención de la sociedad iraní en primer lugar y del resto del mundo que por lo general silencia las muertes de las mujeres; de los homosexuales que son colgados públicamente en las farolas y de las minorías cristianas que son perseguidas igualmente a muerte sin olvidar las continuas amenazas de aniquilar a Israel. 

La República Islámica de Irán es un estado fallido que ha asesinado a miles y miles de personas indefensas por el mero supuesto de no estar de acuerdo con la imposición de La Sharía. Los estudiosos del peligroso mundo islámico nos dicen que en árabe sharía significa literalmente “el camino claro hacia el agua” aunque en realidad es el camino oscuro hacia la muerte. El sistema mortal de La Sharía impone a la fuerza la forma de vida, entiéndase como la forma de morir lentamente, que los ayatolas usan como si fuera un sistema de justicia legal cuando solo es un sistema injusto para someter a personas, pueblos, naciones y al mundo entero como último objetivo declarado. 

Los mismos que se llaman seres humanos, los ayatolas, están tramando tomar el mundo al igual que tomaron el avanzado Irán de otros tiempos convertido hoy en un campo de aniquilación, sufrimiento, miseria y muerte. La colaboración entre el gobierno dictatorial de Irán y el gobierno también dictatorial ruso encabezado por el agente de la KGB Vladimir Putin está poniendo en peligro la supervivencia de la vida en este planeta sin exagerar en lo más mínimo. 

Las alianzas y contrataciones mortales entre los gobiernos de Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela entre otros países, cuyo nombre no quiero acordarme, está poniendo en jaque a un débil Occidente que acomodado en un supuesto “estado del bienestar” es incapaz de dar respuesta militar a las invasiones de países que antes estuvieron bajo la órbita soviética y que el oso ruso está devorando bocado a bocado con sangrienta saña. La invasión de Ucrania es solo el principio de una serie de invasiones, ya planeadas hace muchos años, que todos estos países alineados con el Mal pretenden extender por todo el mundo.  

Las reiteradas amenazas nucleares de Irán contra el Pueblo Judío en algún momento tendrán una respuesta por parte del Estado de Israel. El tiempo pasa y Occidente junto con algunos países árabes son incapaces de hacer frente a Irán para paralizar definitivamente su programa de aniquilación nuclear. La verdad es que solo hay dos opciones viables que son una intervención de Israel como hizo en el Irak de Sadam Husein en el 1981 hace 41 años y la intervención directa del Cielo con todo lo que ello conlleva e implica para Irán. 

En el juicio que comienza en Rosh Hashaná hay más que suficientes evidencias para condenar al Gobierno Iraní en su conjunto; a su Guardia Revolucionaria y a todos los estamentos al servicio de los ayatolas que están asesinando vilmente a la sometida población iraní ¿Acaso el Cielo permanecerá impasible ante tanta crueldad y odio? Tal vez este año veamos la caída del infierno iraní de los ayatolas misóginos en el que se ha convertido Irán. Qué el Cielo permita que el próximo año celebremos Rosh Hashaná en un Irán liberado junto a los buenos amigos que Israel tiene, aunque sea en el más riguroso secreto. Hazlo saber. 

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