Las estadísticas de Israel en creer, crear, crecer e iluminar

Los sueños se hacen realidad o se convierten en recurrentes pesadillas, pero en el caso de Israel los sueños son estadísticas de logros alcanzados. 

La definición de creer es muy ambigua generando muchas formas de entenderla, aunque en términos muy precisos creer es tener fe en alguien o en algo incluso en uno mismo. Los sueños que todos tenemos representan nuestros anhelos más profundos a nivel personal, pero cuando hablamos de Israel tenemos que decir enfáticamente que toda la nación tiene un gran sueño colectivo que acompaña a cada generación. La Libertad de gestionar su propio destino, su fe y su gobierno forma parte intrínseca de lo que hoy es el moderno Estado de Israel.

Los grandes sueños colectivos de Israel son la suma de los anhelos personales de la inmensa mayoría de sus ciudadanos que siempre han luchado por ser lo que quieren ser sin tener que pedir permiso a nadie. La única excepción es contar con el beneplácito del Cielo que ha guiado a un pueblo que ha sabido mirar más lejos que su presente soñando con un futuro que se pueda hacer tangible y real. Lo que hoy es Israel es el resultado de una fe colectiva que independientemente de quienes la asuman y proyecten ha elevado a todo un pueblo a ser lo que han soñado ser desde su más lejano pasado.

Con todo el mucho creer, tener fe en términos elevados, precisa acción, decisión y evidentemente esfuerzo. Las firmes creencias precisan de firmes acciones que se concreten en algo vivo y que de vida. La creencia sin acción está muerta, pero los que creen son creativos en todos los planos. La nación de Israel es creativa, visionaria y resolutiva. Toda creencia precisa una fe creativa que resuelva los inconvenientes o problemas visibles o invisibles. Los sueños ya concretados, a modo de visión colectiva, han hecho a Israel un líder motivador para todo el mundo civilizado.

El crecimiento de Israel es consecuencia directa de sus sueños plasmados en diseños creativos que han llenado el mundo de esperanza. Los resultados obtenidos en los diferentes campos de investigación en los que se ha envuelto la ciencia en Israel han marcado y siguen marcando la dirección en todo avance que se precie en cada campo analizado. Crecer es vivir mientras que decrecer es básicamente perecer a toda esperanza de cambio. Los países y las personas carentes de resultados son aquellos a los cuales no les ha amanecido la fe creativa que permite mirar por encima de la realidad cotidiana y nos sitúa en el espacio exterior de la visión de un futuro brillante.

La luminosa perspectiva que Israel proyecta al mundo está permitiendo a muchas naciones salir de la oscuridad científica y de investigación en la que viven desde hace milenios sin que esto se pueda considerar una exageración. Todo progreso sea en el campo que sea precisa creer, crear, crecer e iluminar a los demás tanto como a uno mismo. Los que solo quieren progresar en base al esfuerzo de otros son los que perecen en las arenas desérticas y secas de los tiempos, valga la redundancia.

Las estadísticas de Israel abarcan todos los campos destacando muy por encima de los países con mayor superficie y población por citar solo dos parámetros de análisis. El mundo necesita ejemplos vivos que lideren la esperanza de hacer un mundo mejor, más justo y limpio. Los avances en el tratamiento del agua son otro ejemplo para tener en cuenta de aquello que es el primer problema al que nos enfrentamos en todas las naciones entiéndase la escasez y la contaminación del agua. Por todos es sabido que Israel se encuentra entre los países más pequeños del mundo, pero que a la vez cuenta con las mejores estadísticas en creer, crear, crecer e iluminar. Hazlo saber.

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