La revelación pura del Judaísmo de Jesús

El impacto religioso y emocional de relacionar a Jesús con el Judaísmo continúa afectando la conciencia de medio mundo y parte del otro. 

La verdad es que para muchos resulta muy difícil, en algunos casos imposible, relacionar Judaísmo con Jesús especialmente en el campo cristiano y obviamente también en el campo del moderno judaísmo. En términos generales Jesús es considerado cristiano por los cristianos, valga la redundancia, alejado de toda relación con el judaísmo. El Cristianismo, como religión establecida, ha renegado tradicionalmente del judaísmo de Jesús ocultando o sencillamente reinterpretando todo aquello que pudiera ser considerado como parte del Judaísmo.

En el contexto del Judaísmo, siempre en términos generales, Jesús no es considerado judío religiosamente hablando, aunque si en su plano étnico como no podía ser de otra manera. Por un lado y por el otro, sea en el campo religioso que sea, Jesús sigue causando controversia y desencuentros entre muchos. Con todo, el mismo ya advirtió que la enemistad entre familias se produciría a causa de su persona tanto como a causa de sus enseñanzas ¿Qué enseñó Jesús que causara tanta confrontación? Jesús reveló un Judaísmo Puro libre de toda añadidura y contaminación humana lo que le trajo muchos enfrentamientos, envidias y traiciones.

La religión del Cielo establecida por el Creador, entiéndase como un protocolo de relación pura desde el mismo Edén, preparó al ser humano para vivir bajo unas claras normas de convivencia y de relación con la naturaleza. Al romperse la relación pura entre el Creador y su creación todo cambió de forma radical. Toda la creación, incluidos los seres humanos, entraron en un proceso de degradación cuyo resultado final sería la muerte. Toda la historia está perfectamente relatada en el primer libro de Torá, Bereshit, que es imprescindible leer para tener claras nociones de lo que estamos hablando.

Con una relación pura contaminada ya en el Edén el Cielo diseñó un plan de actuación que se desarrolló en una primera fase que hemos definido como tradición oral y que posteriormente se plasmaría en la Ley del Sinaí o Ley de Moisés. Los primeros seres humanos ya tenían conciencia religiosa cuando salieron del Edén en donde fueron formados en todos los planos naturales, emocionales, éticos, morales y religiosos en una fase que podríamos definir cómo proto judaísmo.

El plan diseñado por el Creador incluía reparar el daño hecho y volver al hombre a su condición original por medio de una religión pura y después de un desarrollo progresivo de la mencionada religión. Hay tres conceptos que están vinculados y que determinan una especie de línea de tiempo que explica la iniciativa del Cielo para que los seres humanos puedan encontrar el camino que lleva a una vida plena. Los tres conceptos de los que hablamos son relación, religión y revelación pura.

La palabra pura es la clave para entender en tan limitado espacio aquello que pretendemos exponer sin ninguna otra intención que aportar luz y esperanza ante tan descorazonada situación del ser humano a lo largo de la historia. La relación pura en el Edén y la religión pura, tanto en su formato oral como en el establecido en el Sinaí, fueron lamentablemente contaminadas desde sus orígenes como anteriormente señalamos. El plan diseñado por el Cielo incluía una revelación pura que restaurase definitivamente la condición original del ser humano al ser creado.

El personaje histórico conocido como Jesús nació judío recibiendo en su momento el pacto de Brit Milá y Pidión Haben. Como judío Jesús, Yeshua tal vez en fonética hebrea, fue conocedor de la Torá y por tanto comía exclusivamente los alimentos establecidos como actos para el consumo conforme a la Ley. Jesús como maestro, enseñó y practicó el más puro y ortodoxo Judaísmo de la época. En su vida y en su muerte llevó el estigma de ser judío, maestro, profeta y rey de los judíos a modo de epitafio impuesto por los romanos. El acto final del diseño establecido por el Cielo, para restaurar integralmente al ser humano, es la revelación pura que hemos definido como el Judaísmo de Jesús, en otras palabras, el judaísmo puro que Jesús practicó; enseñó y que nunca abolió por más que se empeñen algunos. Hazlo saber.

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