La política de aguas turbulentas de la coalición contra Netanyahu

Con todo respeto hacemos un breve análisis de las consecuencias que podría tener que la coalición de partidos contra Netanyahu accediera al poder. 

No vamos a criticar a Israel por nada y cuando decimos por nada es por nada, pero mucho menos por su política interna que solamente incumbe a los ciudadanos israelíes. En la diáspora vemos las cosas desde la lejanía y con la sensación de que la política interna de Israel es muy compleja. Bueno no seré yo quien rebata esta idea, pero no la considero una crítica sino todo lo contrario. La democracia en Israel ha alcanzado tan alto grado de sofisticación que ciertamente es compleja ¿Desde cuándo lo complejo es criticable? No se puede criticar a Israel por tener la democracia más perfectamente consolidada de todo Oriente Medio y más allá de sus fronteras. Un nivel de complejidad que no tienen ninguno de sus vecinos.

En las últimas horas hemos visto una acción conjunta de los partidos del arco parlamentario israelí para desbancar del poder a Netanyahu. Las posibilidades de que el Likud pierda el poder son elevadas, pero hasta el día de hoy no es algo definitivo. Los analistas hablan de que algo extraordinario tendría que pasar para que Netanyahu retuviera el mencionado poder. A la espera de que no suceda nada extraordinario seguimos apostando por la idoneidad de Netanyahu para llevar las riendas de la política en Israel.

Lo extraordinario sería que la coalición contra Netanyahu resista sus grandes contradicciones e intereses opuestos. Sin querer hacer comparaciones, pero haciéndolas, lo que sucede en Israel tiene tintes universales de enfrentamiento entre la llamada línea política conservadora y la progresista. En términos generales la línea progresista, en mi particular opinión, es una mezcla de socialismo, comunismo e islamismo que pretende mostrarse como moderada, pero que no lo es en absoluto. El partido de la Lista Árabe Unida, en representación de la minoría musulmana en la Knéset, lejos de ser moderado aboga abiertamente por la destrucción de Israel ¿Son estos algunos de los componentes de la coalición que pretende gobernar Israel? Mucha mezcla perniciosa de fibras diferentes para tan poca tela. Toda mezcla tiende a romperse más pronto que tarde.

La política en España, la añorada Sefarad, tiene matices claros y oscuros que permiten a partidos de centro izquierda o socialdemócratas tener por socios de coalición a partidos de extrema izquierda y comunistas de la vieja guardia que incluso tienen entre sus filas islamistas disfrazados de demócratas ¿Acaso hay algún paralelismo entre la coalición que gobierna España y la que pretende gobernar Israel? Sin querer, pero queriendo, hacer odiosas comparaciones en ambas políticas nacionales creemos que existen muchas coincidencias que siguen esa línea de pensamiento progresista que cree ciegamente que cuantas más mezclas ideológicas mejor. En otras palabras, a rio revuelto, ganancia de pescadores.

La política progresista, sea en el país que sea, es una especie de rio con aguas turbulentas que podría anegar la democracia en cualquier parte del mundo. Lo que está pasando en España es un aviso a navegantes de lo que es capaz de hacer una coalición que solo pretende tomar el poder en contra de un enemigo común. El enemigo para la coalición de partidos en Israel es ni más ni menos que Netanyahu quien representa la firmeza del Estado Judío frente a los que quieren dividirlo juntamente con su Capital Indivisible Jerusalén. Netanyahu es esa especie de puente sobre la política de aguas turbulentas de una coalición contra natura que solo pretende quitarle el poder y anegar la democracia en Israel. Así lo vemos y así se lo contamos.

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