La invasión de Al-Ándalus está en ciernes

La ciudad española de Ceuta ha sido literal y técnicamente invadida por unas ocho mil personas en su mayor parte marroquís en un nuevo asalto de fronteras. 

Las imágenes que hemos visto en directo de la invasión nos dejaban ver la fragilidad con la que se puede asaltar las fronteras en Ceuta y Melilla. La intervención de la policía no pudo contener a la multitud de personas hombres, jóvenes y niños en su mayoría, aunque pudimos ver también algunas mujeres con niños de muy corta edad en brazos.

La historia hoy en día la cuentan los medios de comunicación y sus respectivas líneas editoriales. Los medios marroquíes hablan de brutalidad de la policía española contra los supuestos inmigrantes que asaltaron la frontera. Unos titulares falseados que deberían ser constitutivos de delito de odio contra los policías españoles y contra España.

La tecnología de comunicación ha permitido ver en riguroso directo la invasión de las fronteras de Ceuta y la posterior actuación de la policía que en todo momento se vio desbordada por los miles y miles de asaltantes fronterizos. Tal fue la violencia que empleaban algunos de los asaltantes que el gobierno español mandó el despliegue del ejército, para contener la invasión y las posibles consecuencias que ya se preveían.

La propia gendarmería marroquí, policía de fronteras de Marruecos, abría las puertas de la valla fronteriza que separan las fronteras de Marruecos y de España alentando la invasión de forma injustificable para un cuerpo policial que dice defender la ley. El colmo de los colmos es que España y la Unión Europea pagan una especie de impuesto, de muchos millones de euros, para que la mencionada policía marroquí contenga desde su lado las avalanchas de inmigrantes que todos los días intentan asaltar las fronteras españolas en Ceuta y Melilla.

En un retorcido intento de aplacar a Marruecos el gobierno de España, al día siguiente de la invasión, entregó treinta millones de euros para que la gendarmería de Marruecos hiciera algo para contener la avalancha de asaltantes. Marruecos está sometiendo a España y a Europa a un continuo chantaje en todas las áreas de las relaciones bilaterales entre ambas administraciones. Los chantajes no se pagan pues de hacerlo se seguirán haciendo siempre y Marruecos sabe esto muy bien.

Ceuta está prácticamente en estado de excepción involuntariamente impuesto con los colegios y los comercios cerrados por miedo a la previsible violencia que ya se está generando en las calles asaltadas por bandas de jóvenes que buscan hacerse con lo que puedan tomar ¿No será peligroso que los niños de Ceuta vayan al colegio solos y puedan ser asaltados por bandas de adolescentes marroquís? ¿Van a llevar los militares o la policía al colegio a los niños ceutís? Muchos jóvenes están sueltos por las calles de Ceuta y otros en centros temporales hasta que se les reubique en otras comunidades autónomas de España. Hoy mismo ya se anuncia que un número indeterminado serán trasladados a Madrid, la capital de España.

Algo imposible de comprender y aceptar es que por ciertas leyes de extranjería no se puedan devolver a los menores que han entrado ilegalmente en Ceuta. Lo más inquietante es que si ellos quieren voluntariamente pueden salir por la misma frontera que entraron ¿Entonces si nos los quedamos están secuestrados? ¿No es una contradicción? Sea como sea los hijos de Marruecos los criamos nosotros. Qué buenos padres somos, pero ¿Qué clase de padres son sus verdaderos e irresponsables padres? ¡Pregunto solo pregunto!

La invasión de Al-Ándalus ha comenzado por Ceuta y Melilla ¿Podrá España contener esta invasión? Recordemos que España es la frontera sur de Europa y por tanto la entrada a todo el continente europeo. La guerra de civilizaciones, tan denostada por algunos, tiene mucho que ver en este nuevo episodio de una invasión en ciernes.

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