La coalición del agua y el aceite en Israel

Israel es la única democracia de Oriente donde la libertad de opinión, prensa, religión e ideales políticos son escrupulosamente respetados. 

Toda opinión aquí vertida no debe ser entendida como una crítica, por otro lado, legítima si se quiere. Los diferentes puntos de vista forman parte del distintivo más evidente de un Israel con el mayor nivel de libertad democrática de todo Oriente y nos atrevemos a decir de Occidente. La libertad de expresión personal o colectiva es un distintivo básico de la idiosincrasia israelí. La única limitación a la libertad de opinión debe ser no traspasar el honor y el buen nombre de la persona, grupo o coalición con la que intercambiamos opiniones. 

En el caso que hoy nos ataña, después del enfrentamiento político vivido en estos días, con la ascensión al poder de la coalición de partidos en Israel se ha abierto una nueva etapa. Los resultados que se esperan de esta coalición están por verse y evaluarse, pero sobre los cuales no vamos a elucubrar, sino a opinar de la manera más respetuosamente posible.  En términos generales cuanto más grande es un cierto grupo o coalición más grandes suelen ser los retos con los cuales se tendrá que enfrentar. La disparidad de ideologías políticas hace que sea necesario un equilibrio, muy difícil de mantener, entre todas las partes que conforman la mencionada coalición.

Los intereses comunes deben estar por encima de los intereses partidistas, pero eso es una utopía irrealizable bajo todo punto de vista. La mencionada disparidad ideológica de la coalición de partidos que ha empezado a gobernar Israel hace casi imposible que dure mucho tiempo. En absoluto nos alegra que un gobierno en Israel dure poco tiempo, pero los principios ideológicos enfrentados dentro de la coalición harán que más pronto que tarde volvamos a las urnas. No se pueden mezclar las ideologías políticas, ni religiosas, pero en este caso la pretensión de mezclar todo con todos hace que sea algo aparentemente inalcanzable.

El agua y el aceite no se pueden mezclar, aunque estén en un mismo contenedor dado que uno de los elementos siempre estará por encima del otro ¿Quiénes serán el aceite y quiénes serán el agua de esta coalición de partidos? Una ley natural que se ha obviado en esta inédita coalición de varias cabezas pensantes y dirigentes es la imposibilidad de mezclar estos elementos tan dispares como son el agua y el aceite. Si ya es difícil gobernar en minoría no queremos decir nada lo que significa gobernar en mayoritaria y dispar muchedumbre.

Nadie debería dudar a priori de las buenas intenciones de los partidos que forman la coalición, pero poner en cuestionamiento su viabilidad más que una crítica es una duda existencial. En una posible ecuación tiempo y espacio la separación ideológica es determinante para alcanzar ciertos resultados. A corto y medio plazo las diferencias impedirán mantener a futuro unas líneas de gobierno en las que todos estén de acuerdo.

Por si fuera poco, a la ideología política que separa a los miembros de la coalición hay que añadir las irreconciliables posiciones en materia religiosa que mantienen cada grupo. A todo esto, tampoco hay que olvidar las posiciones cuasi religiosas agnósticas o ateístas que también forman parte de la ecuación. El tiempo todo lo prueba, pero en este caso no hará falta mucho para que sepamos la firmeza o la debilidad de aquellos que se han unido en contra de un enemigo común. La coalición del agua y el aceite en Israel por mucho que se agite nunca acabará mezclándose, aunque los milagros son también los distintivos de un Israel que goza de plena libertad para elegir a sus gobernantes.

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