El peligroso disimulo de los gazatíes de Hamás

Las noticias nos hablan de que miles de gazatíes piden permiso de trabajo en Israel y la pregunta pertinente es ¿Disimulan el odio contra Israel?

Como es evidente todas las personas necesitamos un medio para poder vivir o subsistir sea de forma autónoma tanto como aquellos que trabajan para otros en una cierta empresa. Los habitantes de Gaza no son una excepción, aunque su vida laboral no será tan apreciada en Israel.

En el tiempo que lleva Hamás sometiendo a la Zanja de Gaza, si dije zanja, el trabajo ha sido básicamente el relacionado con la construcción, la industria del metal y la química. La traducción al lenguaje coloquial es que se han dedicado a construir túneles para llegar a Israel y asesinar a su población civil. La construcción de casas, escuelas u hospitales se han quedado en un segundo plano ¿Acaso viven los gazatíes en los túneles que han construido? Bueno muchos han vivido bajo tierra en condiciones infrahumanas obligados por los esbirros de Hamás y grupos afines cavando fosas, que han llamado túneles, en las cuales han quedado sepultados.

La fuerza laboral de los gazatíes a parte de la construcción ha sido en la rama de la siderometalurgia, en otras palabras, construyendo cohetes, misiles, armas de todo tipo y artilugios varios para atacar a la población civil israelí. Todos los materiales empleados en la construcción de cohetes, entre los ya mencionados, hubieran hecho posible que la población de Gaza tuviera lo suficiente para mantener un nivel de vida medio. Los cohetes y demás armas destructivas solo han generado pobreza o muerte dentro y fuera de la Zanja de Gaza.

La desesperación de los gazatíes de Hamás, después de tantos años de suicida enfrentamiento contra Israel, ha dejado la zona contaminada, sucia y empobrecida a límites insospechados. La pobreza es tanta en Gaza, para todos menos para los dirigentes, que en su desesperación son capaces de mendigar trabajo al único país y vecino que tiene la posibilidad de dárselo. La mano de obra cualificada en Israel es necesaria al igual que lo es en todos los países de avanzadas economías productivas, pero en esta zona del mundo además de trabajadores cualificados en el plano laboral tienen que estar cualificados en el plano emocional.

Israel precisa trabajadores que no solo sean competentes en sus diferentes sectores productivos, sino que sean diferentes en su producción emocional respetando a Israel y a los judíos. Al igual que los lobos no aman a las ovejas, sino que las devoran, son muchos los que han pasado por el adoctrinamiento yihadista de Hamás que lejos de amar a los judíos solo pretenden devorarlos y destruirlos ¿Todos los gazatíes son lobos solitarios dispuestos a asesinar a judíos? Esperamos que no, pero no lo sabemos a ciencia cierta. Lo que está claro es que una persona, adoctrinada salvajemente por Hamás, no puede cambiar de la noche a la mañana y dejar de odiar a muerte a los judíos. De la misma manera no podrán ser unos maravillosos vecinos y amigables trabajadores para los empresarios israelíes.

Los millones de dólares que Hamás recibe de Irán y otros países, cuyos nombres no quiero acordarme, solo han servido para mantener a Hamás en el poder y para esclavizar a los gazatíes que ven como su vida y la de sus hijos ha llegado a lo más profundo del túnel de la desesperación que ellos mismos han construido con sus propias manos. El proverbio nos advierte con toda claridad que “El que odia, lo disimula con los labios, pero en su interior maquina engaño; por más que hable amigablemente, no le creas”.

El peligroso disimulo de los gazatíes de Hamás es una llamada de atención desde el mismo Cielo para no confundir la forma amigable de los yihadistas, que son los que permiten que salgan quien ellos quieren de Gaza, con la fe en el ser humano. El odio se disimula muy bien y de eso saben mucho los terratenientes dictatoriales de Hamás. Israel no los creas por muy amigablemente que te hablen. Hazlo saber.

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