El espíritu antisemita de Gadafi sigue operando en la actual Latinoamérica

La influencia del extinto Gadafi en la política de Latinoamérica, analizada ya hace diez años, sigue operando en los dirigentes populistas de hoy en día. 

Por todos es conocido que Gadafi contribuyó con millones de dólares al derrocamiento del dictador Somoza, en Nicaragua. Ya por aquel entonces, el actual dictador de Nicaragua, Daniel Ortega dijo que concedería asilo a Muamar Gadafi si su régimen cayera en las manos del “imperialismo yanqui”. En las manos que cayó Gadafi fue en las de su mismo pueblo cuyas imágenes de salvaje ajusticiamiento, aun conmueven por su dureza.   

La Nicaragua del dictador Daniel Ortega es un bastión antiguo de antisemitismo que junto con los otros dictadores de Latinoamérica representa un peligro que no para de extenderse en las aguas sucias de la política internacional. Con el mismo espíritu antisemita la dictadura en Cuba, apoyada por Rusia y China, sigue asfixiando al pueblo cubano que languidece de muerte en medio de una pandemia que ni las vacunas de sus amigos comunistas han podido siquiera detener o aminorar. En Cuba se muere de hambre; de Covid o de la pandemia comunista de la falta de libertad que es de las peores para los seres humanos.

La pandemia del comunismo también sincretista igualmente mezclado con islamismo, antisemitismo, anticapitalismo y antidemocracia está dejando un rastro de sangre y muerte que la historia no olvidará y que el Cielo juzgará más pronto que tarde. Los vínculos afines del comunismo, islamismo y populismo son el más furibundo antisemitismo quedando así demostrado a lo largo de toda su dañina historia. No hay mayor peligro en el actual concierto de naciones que el sincretismo antisemita instalado en buena parte del mundo y especialmente en Latinoamérica.

El caso de la Venezuela del también extinto Chávez, gracias al Cielo, sustituido por su marioneta Maduro y acólitos son ejemplos vivientes del legado de Gadafi. Un país como Venezuela rico en todo tipo de recurso naturales se ha convertido, por obra y gracia del sincretismo populista antisemita, en un desierto donde lo único que abunda es el petróleo que no se puede beber. El rastro de miseria de Latinoamérica está definitivamente relacionado con su antisemitismo cuyas consecuencias directas son el juicio del Cielo. Ya está escrito hace miles de años que aquellos que bendicen a Israel, personas, instituciones o gobiernos son bendecidos por el mismo Cielo. Por otro lado, igualmente los que maldicen a Israel son maldecidos por el Cielo con miseria, sequía, hambre, catástrofes naturales y dictadores que irremediablemente llevan a sus pueblos a una mortal destrucción.

El último reyezuelo añadido al club de los dirigentes dictatoriales antisemitas ha sentado sus posaderas en un Perú presidido por Pedro Castillo que ve como los conflictos sociales son el pan de cada día en un hambriento y empobrecido país. El gobierno dictatorial de Castillo ya ha establecido un “gabinete de confrontación” que como su propio nombre indica no presagia nada bueno. El gobierno de Castillo está habitado por los fantasmas de diferentes grupos terroristas que entre sus muchos títulos llevan inevitablemente el de antisemitas.

La lista de dirigentes antisemitas en Latinoamérica es más amplia, pero eso será parte de otra historia de la cual seguiremos escribiendo. El “espíritu” antisemita de Gadafi sigue operando en la actual Latinoamérica que ve como sus dirigentes se contagian con la pandemia sincretista del comunismo, islamismo y populismo todo acabado en “ismo” como abismo en el cual irremediablemente caerán. Hazlo saber.

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