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Yihadismo en acción: ¿el ocaso de Occidente?

“Ojalá Occidente sepa leer la situación y aplicar la mano dura requerida para que el mal no prevalezca, y los terroristas sean derrotados”

Yihad

Resulta preocupante ver la situación en Irak, donde los terroristas islámicos desafían al estado y avanzan hacia Bagdad, y advertir cómo Oriente Medio continúa desestabilizándose. Es el último capítulo de un yihadismo internacional que no renuncia a su vieja estrategia de expansión y dominación del Islam, en busca de instaurar un califato que, de ver la luz, sería reino de terror y maldad.

La llamada Primavera Árabe, sustentada ideológicamente por un ingenuo Occidente que quería creer que significaría el florecimiento de democracias constitucionales, ha precipitado una situación que ha sido aprovechada por un yihadismo al que nada detiene, dado paso a inestabilidades regionales y situaciones bélicas que trascienden las fronteras de los países y que esperemos que no acaben convirtiéndose en la tan temida III Guerra Mundial.

Según prestigiosos analistas, Oriente Medio está al borde de una guerra total. Las señales de conflicto han dado paso al enfrentamiento directo entre facciones islamistas de marcado aspecto sectario. Con la caída de los despóticos regímenes del estilo de Gadafi en Libia, pasando por Túnez o Egipto, la ya nombrada Primavera Árabe ha propiciado un reguero de sangre que no ha terminado.

Según las últimas estimaciones del Comité de Derechos Humanos en Siria, la guerra en ese país se ha cobrado una cifra aproximada de ciento setenta mil muertos. Las denuncias de crímenes cometidos en Siria o Irán hacen eco de la situación de un Oriente fuera de control. Lejos de democratizar la región, la Primavera Árabe ha impulsado y exportado el yihadismo ha todo el planeta.

Si preocupante es la situación en Siria, no lo es menos en Irak. Un nuevo frente se ha abierto en este país después de años de tiránico dominio del asesino Sadam Husein. El yihadismo extiende sus tentáculos y ya controla una parte importante de Siria e Irak. Un “asustado” Irán hace causa común con su acérrimo enemigo, Estados Unidos, para intentar controlar la volátil y explosiva situación en todo Oriente Medio. El grupo autodenominado Estado Islámico de Irak y el Levante ya controla ciudades y puntos estratégicos desde el Este de Siria hasta Mosul, en Irak.

Según fuentes del diario El Mundo, “los guerrilleros del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS) se hicieron este miércoles con el control de la refinería de Biyi, la mayor instalación petrolífera de Irak”. Estos recursos, más todo lo incautado por los terroristas tras la retirada del ejército iraquí de Mosul, aseguran la financiación de un yihadismo cuyos fanáticos guerrilleros están dispuestos a matar y a morir por el Islam.

Nos estamos acostumbrando a ver dantescas escenas de cómo el ISIS tortura y asesina a cuantos se oponen a su yihad o guerra “santa”. Según avanzan por territorio iraquí, las matanzas indiscriminadas siembran el terror entre la población civil e incluso entre el desmotivado ejército y la policía del gobierno del presidente Nuri al Maliki.

El gobierno de Estados Unidos, encabezado por su presidente, Barack Obama, está dubitativo en cuanto a intervenir en Irak. Mientras, los yihadistas prosiguen su rápido avance. Las críticas al gobierno norteamericano se producen entre las filas republicanas e incluso entre los demócratas. ¿Qué papel debe jugar Estados Unidos en esta guerra? La no intervención es desde luego la peor de las posiciones.

Tanto Europa como los Estados Unidos, representantes mayoritarios de Occidente, están propiciando de alguna manera la expansión de yihadismo con sus tímidas respuestas a la intervención armada. La ingenuidad mató al gato occidental que pensaba que podría con el yihadismo apoyando la Primavera Árabe y la Alianza de Civilizaciones. El yihadismo no se puede prevenir, solo se puede y se debe reprimir.

La no intervención, el apoyo a la Primavera Árabe y la adormecedora Alianza de Civilizaciones están dejando cauterizada la conciencia de un Occidente que tarde o temprano colapsará si no toma las riendas de una situación que se descontrola rápidamente. Muy posiblemente estamos asistiendo al ocaso del imperio democrático occidental; prepararnos y preparar a nuestros hijos es una necesidad que no podemos obviar. Los responsables ante la historia de lo que hoy está pasando serán los gobiernos occidentales, que por decir lo políticamente correcto no hacen lo políticamente necesario para defendernos del monstruo yihadista que está arrasando a fuego y sangre el mundo entero.

Esta pasividad de Occidente está siendo aprovechada por un yihadismo que ya se ve victorioso, dominando un mundo al que pondrá de rodillas. Establecido entonces su horrible califato, llegarán sin duda los asesinatos en masa de todos aquellos que no sean considerados aptos religiosamente por los fundamentalistas islámicos. El “Yihadismo en Acción” es una asociación de asesinos inhumana que planea dominar el mundo. Ojalá Occidente sepa leer la situación y aplicar la mano dura requerida para que el mal no prevalezca, y los terroristas sean derrotados.

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3 Respuestas

  1. David dice:

    No estamos lejos para que esto ocurra, pero lo peor de todo y mas preocupante es que NO ESTAMOS PREPARADOS.

  2. Luis Paulino Rinas dice:

    Preparemosnos, poque esto se agrava, si continuamos aceptando estas masacre nuestras, veremos a nuestras familias llorando.

  1. 8 enero, 2015

    […] Yihadismo en acción: ¿el ocaso de Occidente? – MURO DEFENSIVO. […]

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