¿Tenemos que rezar por la paz con nuestros enemigos?

Israel, una vez más, ha estado y estará en guerra contra el Estado Islámico Palestino de Gaza y contra los medios de comunicación que llevan mucho tiempo emprendiendo aquello que hemos llamado “guerra mediática” contra Israel. Hay un tiempo para todo en la vida por lo que ahora entendemos que estamos en tiempo de guerra. “Tiempo de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra, y tiempo de paz” Ecl. 3:8
¿Tenemos que pedir o rezar por la paz con nuestros enemigos?

Soldados israelíes se preparan para el combate.

Soldados israelíes se preparan para el combate.

El Estado Islámico Palestino que controla Gaza amenaza la vida de millones de personas en Israel con el continuo lanzamiento de todo tipo de cohetes, misiles y atentados contra la población civil.

La amenaza es constante. Los yihadistas de Hamás han disparado más de 4.382 cohetes desde el comienzo de la llamada “Operación Margen Protector” según las fidedignas fuentes de las FDI. Los gráficos perfectamente detallados por las Fuerzas de Defensa de Israel de lo que pasó en la “guerra de los cincuenta días” así lo confirman y demuestran.

Cohetes lanzados desde Gaza a Israel.

Cohetes lanzados desde Gaza a Israel. Fuente: FDI

Israel tiene muchos enemigos además de los terroristas islámicos. Los medios de comunicación en su ya mencionada “guerra mediática” siguen fomentando el odio contra Israel, los judíos y el Judaísmo en general. Dichos medios ocultan deliberadamente todo lo que pueda dar justificación a Israel para defenderse de los ataques terroristas.

Además ocultan las verdades sobre el conflicto armado en el que ha estado inmerso Israel y en todos los demás que probablemente volverá a estar.  Un hecho evidente y contrastable es que los medios de comunicación, sean del tipo que sean, generan odio contra Israel, su Gobierno, los judíos y los amigos de los judíos.

La paz es un deseo recurrente y está en boca de todos. La ONU habla de “paz y seguridad” pero no genera ni una cosa ni la otra. La paz que la ONU quiere pasa por la destrucción del Estado de Israel, la descapitalización de Jerusalén como Capital Eterna de Israel y la división del Estado Judío de forma que sea imposible defender sus fronteras. La paz que quiere imponer la antiguamente llamada Liga de Naciones, conocida hoy como ONU, está basada en la derrota, destrucción y fragmentación de Israel.

Aquellos que con buena voluntad piden por la paz con los enemigos de Israel están, cuanto menos, asimilados con la filosofía de este mundo antijudío aunque no se den cuenta y lo digo respetuosamente. No se puede pedir por la paz con los terroristas sino la victoria total frente a ellos y los medios que los apoyan por eso me atrevo a deciros “No recéis por la paz rezad por la victoria y tendremos paz”. El Cielo instruyó a Israel a no procurar la paz con sus enemigos sino más bien todo lo contrario. “No procurarás su paz ni su bien mientras vivas, y esto para siempre” Deut. 23:6. Aquí está hablando de los enemigos históricos de Israel los amonitas y los moabitas. Hacer la paz con el enemigo es más peligroso que la guerra. Hamás y el Islamismo en general solo buscan la aniquilación de Israel entiéndase la de todos los judíos. Lo han intentado en numerosas ocasiones y nadie duda que lo seguirán intentando. La antepenúltima guerra contra Hamás la “guerra de los cincuenta días” es la demostración más palpable y reciente que podemos esgrimir.

Tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz hay que estar alertas. Israel no se puede dormir en su superioridad tecnológica y militar ni debe tener el objetivo de hacer la paz con sus enemigos. Tierra por paz es un mal negocio que ya ha quedado demostrado su ineficacia en la práctica. El objetivo tiene que ser derrotar a los enemigos de forma absoluta no hacer la paz con ellos. El Estado Islámico de Gaza controlado por Hamás es un peligro latente que no se acabará nunca a menos que Israel borre del mapa a Hamás y sus acólitos sanguinarios. Después de la guerra todo el mundo desea la paz especialmente aquellos que han estado en el frente de batalla en primera línea. El peligro de la paz es que nos acostumbremos a no luchar y nos conformemos con una aparente tranquilidad y una paz superficialmente engañosa.

Nos acostumbramos a tener paz y empezamos a hacer lo malo, entiéndase lo que no nos conviene, aunque no estemos conscientes de ello. Una vez más la “historia” nos advierte del peligro de la paz. “Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en manos de sus enemigos que los dominaron pero volvían y clamaban otra vez a ti; tú desde los cielos los oías, y según tus misericordias muchas veces los libraste” Nehemías 9:28. Ejemplar lección estratégica.

La paz ciertamente es peligrosa aunque parezca una desproporción decirlo de esta manera.  La paz es peligrosa porque nos impide ver el peligro, valga la redundancia, que los enemigos representan. La mejor defensa es estar siempre alertas sea en tiempo de guerra o en tiempo de paz. La paz es un deseo justo que todos anhelamos pero a la vez un peligro que nos separa de la verdadera paz que viene de lo Alto. Tenemos verdadera paz cuando amamos la Ley del Cielo y la obedecemos. Todo lo demás es temporal y así queda patente una vez más. “Mucha paz tienen los que aman tu Ley, y no hay para ellos tropiezo” Salmos 119:165. Tropezar aquí sería sinónimo de derrota para Israel que no puede perder una sola guerra contra el Islamismo ya que sería la última y su más que probable aniquilación.

La estrategia es aprender a confiar en el Cielo y pedir bien por su intervención directa. No significa que Israel no se esté preparando, como ya dijimos tecnológicamente y militarmente entre otros campos, significa que ponga su confianza primordialmente en su Escudo aquel que viene de lo Alto. Tienes la victoria en tus labios pídela con fe y lucha con fidelidad y valentía. La premisa es clara cuando se nos dice “Así fue subyugado Moab aquel día bajo la mano de Israel. Y hubo paz en la tierra durante ochenta años” Jueces 3:30. Tuvieron paz en Israel por ochenta años porque obtuvieron la victoria sobre sus enemigos ¡Sin victoria no hay paz! La paz como la conocemos es temporal pero la verdadera victoria es eterna.

Si perdemos la guerra, en el sentido más amplio de la palabra, viviremos esclavos de nuestros enemigos. No recemos por la paz con nuestros enemigos recemos por la victoria y entonces tendremos una paz verdaderamente duradera aunque fuera de ochenta años más o menos.

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1 respuesta

  1. Mejor pedir por la victoria para tener paz!!

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