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PetroPalestina: petróleo manchado con sangre

“El caldo de cultivo de las revoluciones socialistas, al igual que el de la llamada primavera árabe, son los segmentos más pobres y abandonados de las sociedades”

CARACAS (VENEZUELA), 16/5/2014.- El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás (i), saluda a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro (d) el viernes 16 de mayo de 2014, durante su encuentro en el Palacio de Miraflores en Caracas (Venezuela). EFE / MIGUEL GUTIERREZ

CARACAS (VENEZUELA), 16/5/2014.- El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás (i), saluda a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro (d) el viernes 16 de mayo de 2014, durante su encuentro en el Palacio de Miraflores en Caracas (Venezuela). EFE / MIGUEL GUTIERREZ

Nicolás Maduro ha sellado un pacto prometiendo, en palabras textuales, al presidente de la Autoridad Palestina el islamista “moderado” Mahamud Abbas, el envío de petróleo a la inexistente Palestina. Concretamente, en una primera entrega harán llegar 240.000 barriles de combustible, según informaba La Voz de América. Se crea así una nueva sociedad petrolífera llamada PetroPalestina, operada por PDVSA y su contraparte palestina.

La tragedia se palpa en el ambiente social de la sufrida Venezuela. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, está pactando con el diablo del yihadismo un acuerdo de cooperación política, económica y militar. Y es que Abás no viaja a Sudamérica sólo a por petróleo; también con idea de que admitan a Palestina como ente observador en organizaciones como la Unasur, ALBA y CELAC, garantes de ese populismo dictatorial que tan nefasto está resultando para América.

Como todo documento que se precie está sellado y firmado con tinta pero en este caso, ha sido firmado con la sangre de los mártires contra revolucionarios demócratas mezclada con el oscuro petróleo.

El islamismo moderado, si se le puede llamar así, sigue extendiendo sus tentáculos por el continente Americano de Norte a Sur. El gobierno de la denominada República Socialista Revolucionaria Bolivariana Chavista Cubano Castrista de Maduro, y no sabemos cuántas cosas más, tiene el triste honor de ser el introductor del grupo terrorista Hezbolá en la sociedad venezolana y por extensión en toda América Latina.

La alianza de incivilizados entre la izquierda revolucionaria y el yihadismo está sembrando de terror y muerte muchos países. A nadie se le debe escapar que lo que está sucediendo en Venezuela y otros países no es casualidad sino una causalidad.

La íntima relación entre el socialismo revolucionario y el islamismo más extremo está provocando el desgarro social y el violento enfrentamiento con los agentes democráticos venezolanos. Tachados de fascistas los agentes democráticos son perseguidos por los verdaderos fascistas de izquierdas que representan los movimientos revolucionarios relacionados con un violento islamismo, en su variable político-social.

El caldo de cultivo de las revoluciones socialistas, al igual que el de la llamada primavera árabe, son los segmentos más pobres y abandonados de las sociedades. Cuanta más brecha social hay en un país, entre ricos y pobres, mayor facilidad tienen los movimientos violentos como las guerrillas o grupos armados para sembrar de odio y violencia las mentes menos formadas e informadas, dicho con todo respeto.

No cabe la menor duda que los movimientos yihadistas están infiltrados en Latinoamérica por la inestimable cooperación con los grupos revolucionarios que les sirven de una especie de guías para llegar al “demonio americano” del Norte.

Lo ingenuo es pensar que Estados Unidos es ajeno a este peligro y que está con los brazos cruzados esperando a que le vuelvan a atacar. Después del ataque del 11S, la política antiterrorista de Estados Unidos cambió. La guerra contra el terrorismo islámico se llevó allí dónde estaban y están los terroristas. Afganistán, “tradicional” guarida de los islamistas, fue confrontado, y aún lo sigue siendo en pro de liberar a sus ciudadanos de la cancerígena influencia Al Qaeda.

Venezuela y otros países de la zona están al borde de una catástrofe apocalíptica, no sólo por haber arruinado económicamente al país hasta el límite del quebranto social, sino también por la infiltración del islamismo más violento apoyado por los movimientos socialistas revolucionarios.

La continua acusación de Maduro contra los norteamericanos de querer dar un golpe de estado en Venezuela es una cortina de humo para ocultar la situación catastrófica que se vive en el país. Maduro debería temer una intervención norteamericana para impedir un nuevo atentado como el anteriormente mencionado y actuar en consecuencia, desligándose públicamente de todo antisemitismo y antiamericanismo. La colaboración del régimen cubano-chavista con el yihadismo internacional es notoriamente conocida.

Maduro está jugando con fuego, encendido en el infierno, y se puede quemar. Su predecesor cometió el error bíblico de maldecir a Israel, y además hacerlo pública y notoriamente, siendo transmitido en directo por todos los medios de comunicación. Poco después de maldecir a Israel con todas sus entrañas -palabras literales del difunto dictador-, murió de cáncer de entrañas. ¿Casualidad o causalidad?

 

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