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Ollanta Humala, el guerrero que todo lo ve

La reciente visita de Ollanta Humala a Israel y Palestina quiere hacer honor al significado que tiene el propio nombre del mandatario peruano. Según Humala padre, el nombre de Ollanta -de trasfondo incaico-, significa o quiere decir “el guerrero que todo lo ve”.

JERUSALÉN (ISRAEL) 17/02/2014.- El presidente de Perú, Ollanta Humala, firma en el libro oficial de visitas durante una ceremonia celebrada en la Residencia Presidencial, en Jerusalén (Israel) el lunes 17 de febrero de 2014. EFE/Jim Hollande

JERUSALÉN (ISRAEL) 17/02/2014.- El presidente de Perú, Ollanta Humala, firma en el libro oficial de visitas durante una ceremonia celebrada en la Residencia Presidencial, en Jerusalén (Israel) el lunes 17 de febrero de 2014. EFE/Jim Hollande

Ollanta llegó a Israel con el aparente propósito de mejorar la que algunos expertos económicos definen como buena situación de la economía de Perú. El presidente sudamericano sabe de la importancia estratégica que tiene Israel en todos los campos de la moderna tecnología para Perú, así como para el desarrollo económico de su país. No en vano el Estado de Israel es el principal exportador de alta tecnología a Perú, algo que “el guerrero que todo lo ve” lo tiene muy en cuenta.

Pero Humala no solo ha buscado fomentar los lazos económicos en este viaje; la política no ha quedado en un segundo plano, todo lo contrario. Concretamente, Humala se entrevistó con el Presidente Simón Peres y el Primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Israel y Perú, a nivel institucional, gozan de una buena relación auspiciada por la amistad del expresidente Alejandro Toledo y el propio Peres, pero también con los dirigentes palestinos.

Y es que las relaciones entre Perú y la inexistente Palestina también deben ser tenidas en cuenta. El país andino fue uno de los primeros de Hispanoamérica en apoyar el reconocimiento del presunto Estado Palestino. La insistencia de Humala, como la de otros dirigentes latinoamericanos socialistas, es que los palestinos tengan su estado, facilitándoles el establecimiento de diferentes “oficinas” palestinas en la zona. Por eso los que más se han alegrado de la visita a Israel de Humala han sido los propios palestinos, que ven reforzados sus posicionamientos tanto en Hispanoamérica como en otras áreas geográficas de la zona.

En este contexto, el guerrero que todo lo ve, Ollanta Humala, se desplazó a la ciudad cisjordana de Ramala, donde se entrevistaría con Mahmud Abbas. Y es que además de lo expuesto -o quizá precisamente por eso-, no podemos olvidar que la mayoría de los musulmanes en Perú son palestinos libaneses, que mantienen vínculos con el gobierno peruano en diferentes niveles.

No debe quedar en segundo plano esta visita a Ramala. No hay que olvidar que el expresidente Alejandro Toledo se negó a realizarla para no rendir homenaje al también desaparecido Yasir Arafad. Ollanta se entrevistó con dirigentes islamistas, tachados de moderados, en un viaje que ha pretendido también congraciarse con los palestinos en Perú, que nadie lo ponga en duda. El avance del Islám en Hispanoamérica y su infiltración en las capas más desfavorecidas de su población es más que evidente.

Humala ha sido criticado en repetidas ocasiones por su afinidad con el extinto Hugo Chávez, del cual hizo notoria distanciación en la campaña del 2006, donde enfatizó que no quería establecer el modelo venezolano en Perú. Con todo Humala es un populista con estrechos vínculos con los pseudos libertadores revolucionarios bolivarianos, al estilo de Maduro o Correa en Ecuador.

Perú, y particularmente la Venezuela de Maduro, entre otros, facilitan el establecimiento de grupos islamistas, sean de los denominados moderados o no, en el continente hispanoamericano. Lo hemos dicho en diferentes ocasiones; la influencia del islamismo es más que preocupante en toda América Latina. En este sentido, Humala también se entrevistó con varios jeques en Qatar, otra escala inusual en su viaje.

No es un mero simbolismo que la visita de Ollanta Humala a la llamada Palestina haya sido menos publicitada en general. Como tampoco deja de ser preocupante que “el guerrero que todo lo ve” no vea el peligro que representa apoyar a los grupos islamistas y su establecimiento en Perú. Aprovechando este viaje, mejor le hubiera resultado visitar al oftalmólogo para que le gradúe la vista, que en Israel los hay muy buenos.

 

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