Los medios como azuzadores sociales

Los medios de comunicación, por mucho que lo quieran negar o disimular, están en guerra mediática contra Israel. Unos medios que siguen azuzando al mundo entero contra el Estado de Israel y la idiosincrasia judía en general. La impresionante y valiente declaración, concretada por el Presidente de Estados Unidos Donald Trump, sobre la capitalidad indiscutible, indivisible y eterna de Jerusalem, sigue dejando patente que los mencionados medios buscan hacer el mayor daño posible a Israel, Estados Unidos y a los numerosos amigos de ambos países.

Trump-Netanyahu

Presidentes Donald Trump – Benjamín Netanyahu

Todo llega a su tiempo y todo tiene su hora. El tiempo y la hora de que Jerusalem sea reconocida internacionalmente como capital de Israel ha llegado. Los más escépticos, malpensantes profesionales, no creían que Donal Trump fuera capaz de cumplir la promesa que hizo suya de reconocer lo obvio y natural, que Jerusalem es la Capital Indivisible y Eterna de Israel. Los agoreros del mal están ahora mismo en los medios de comunicación profetizando “cataclismos universales” por lo obvio, justo y necesario, que supone el mencionado reconocimiento de la capitalidad de Jerusalem.

Unos medios de comunicación, no todo evidentemente, buscan hacer daño, desprestigiar e inducir al odio contra los judíos en general y contra los amigos de Israel, en medio de todas las naciones. El grotesco azuzamiento, de los medios de comunicación, de esos perversos perros del mal solo pretenden intimidarnos. El miedo ha pasado de bando por la preparación, firmeza y perseverancia de Israel de defender a su pueblo y sus santas convicciones. Las muchas incitaciones al odio de los medios no acobardarán, ni a Israel, ni a su aliado estratégico Estados Unidos. El infierno se ha abierto bajo los pies de los enemigos de Israel y sus aliados. Las amenazas de Hamás y sus secuaces vociferando que el infierno se ha abierto por el reconocimiento de Jerusalem se volverán, como búmeran, contra ellos mismos. Los terroristas de Hamás ya pueden ir preparando mucha agua para intentar apagar el fuego del infierno, que ellos mismos están encendiendo.

La historia ha cambiado para bien y un verdadero “nuevo orden” se ha impuesto por la fuerza de la razón, la justicia y la evidencia de los acontecimientos históricos. El nido de serpientes de la ONU sigue revolviéndose en sus asientos, recubiertos de la sangre de sus víctimas, escupiendo veneno contra la medida adoptada por Donald Trump. Un veneno que pretenden alcance a Israel sin saber que el Pueblo Elegido tiene el antídoto de la bendición del Cielo corriendo por sus venas sionistas. Ningún arma, incluida la difamación, la mentira y el azuzamiento de los perros del mal, prosperará contra Israel.

Con todo hemos de decir enfáticamente y con toda claridad, que el reconocimiento de Yerushalayim como Capital Eterna e Indivisible de Israel se ha decretado de antemano en el Cielo. Lo único que ha hecho Donald Trump es poner su firma y someterse a la Voluntad del Eterno. El conocido God Bless America se ha convertido en un rezo de agradecimiento de muchos, por tan significativa decisión norteamericana. La bendición del Cielo sea sobre Estados Unidos y su presidente Donald Trump, que han seguido los designios establecidos desde lo Alto, sobre la transcendente e histórica función de Jerusalem. Las palabras proféticas sobre Jerusalem se están haciendo realidad ante nuestros propios ojos.

La iniciativa es el distintivo más evidente de un líder. El liderazgo de Donald Trump se ha fortalecido y la posición de Israel, también fortalecida desde lo Alto, sigue iluminado a este mundo que persiste en morir a espaldas y en la oscuridad del enfrentamiento, contra el Bien que representa Israel. El camino emprendido por Israel, y sus incondicionales amigos como Estados Unidos, es marcar la dirección a seguir por otras naciones.

Nuestra plegaria se eleva hoy para decir: ¡Bendígate el Eterno desde Sión, y que veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida, y que veas a los hijos de tus hijos! ¡La paz sea sobre Israel! Conforme señala la Escritura. Lideramos o claudicamos, ésa es la cuestión.

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