Las niñas de Nigeria, un secuestro

“El Cielo tenga misericordia de las inocentes niñas y que la justicia impartida por los hombres detenga a los terroristas, vivos o muertos”

 

09/05/2014. Varias estudiantes nigerianas de la universidad de Ibadan se manifiestan sobre la falta de datos por parte del gobierno sobre las niñas secuestradas de la escuela de Chibok, en Ibadan, Nigeria, el viernes 9 de mayo del 2014. EFE/Str

09/05/2014. Varias estudiantes nigerianas de la universidad de Ibadan se manifiestan sobre la falta de datos por parte del gobierno sobre las niñas secuestradas de la escuela de Chibok, en Ibadan, Nigeria, el viernes 9 de mayo del 2014. EFE/Str

El pasado 14 de abril fueron secuestradas más de doscientas niñas y jóvenes en una escuela cristiana en Nigeria, a las cuales se han “unido” hace unos días otras once menores. El grupo islamista denominado Boko Haram las tienen en su poder y las está vendiendo a otros islamistas. Lo que podría parecer un guión de cine es una cruel realidad que muchas niñas están sufriendo en el mundo islámico.

Boko Haram se puede traducir como “todo lo Occidental es malo”, especialmente lo relacionado con la enseñanza. Los islamistas, sean moderados o radicales, siempre han considerado la cultura Occidental como perversa y diabólica. El “Diablo Americano” está en boca de todo islamista que se precie de serlo. La denominada “Alianza de Civilizaciones”, impulsada por el socialismo “progresista”, ha servido -como hemos dicho en anteriores ocasiones- para fortalecer la idea islamista de que un día conquistarán el mundo. En términos literales, los islamistas más radicales gritan: “El Islam dominará el mundo”.

Las niñas nigerianas representan a todas las niñas que continuamente son secuestradas por los islamistas de medio mundo. Por ser un secuestro de más de doscientas niñas, ha trascendido a las agencias de noticias internacionales. Las niñas nigerianas se han convertido en las niñas secuestradas de todo el mundo civilizado.

En un principio el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, se negó a recibir la ayuda de varios países como Estados Unidos, China, Francia o Gran Bretaña. La presión y la repercusión internacional han servido para doblegar el orgullo nigeriano de poder resolver el gran problema del terrorismo islamista que Nigeria tiene. África entera está sumida bajo el dominio de los grupos islamistas más radicales del mundo. Alguien dijo, haciendo referencia al genocidio de Ruanda, “que todos los demonios estaban sueltos en África” y así parece que continúa.

Nigeria padece la persecución religiosa más terrorífica de la historia moderna de África. Los islamistas han logrado, en la práctica, dividir el país en dos grandes bloques de carácter religioso. Los musulmanes están asentados principalmente en el norte del país, desde donde los grupos terroristas combaten al ejecutivo nigeriano. El objetivo es dominar Nigeria y establecer la Sharia o Ley Islámica. Los cristianos, más diseminados entre el centro y sur del país, representan el cincuenta por ciento de la población. Los Católicos y las diversas denominaciones Protestantes o Evangélicas viven bajo la continua amenaza de los numerosos grupos islamistas, destacándose el ya denominado Boko Haram.

El ofrecimiento internacional de ayuda contra el terrorismo islamista a Nigeria se ha visto reforzado, determinantemente, por la intervención de Israel, aceptada por el gobierno nigeriano. El gobierno de Benjamín Netanyahu mantiene lazos estratégicos y comerciales con Nigeria, además de ser el país más próximo al país hebreo.

Esperemos que el esfuerzo internacional ayude a poner fin a este terrorífico secuestro, por lo menos para una mayoría de las víctimas. Algunas de las niñas es muy probable que nunca sean encontradas. Lamento decirlo tan directamente, pero esa es la realidad dentro de parte del mundo islámico, esa parte que considera a la mujer como un objeto al servicio del hombre islamista, que las compra y las vende como si de ganado se trataran. Una cruel realidad que Occidente no debe olvidar.

Destacas figuras de todo el mundo se han unido en un grito unánime contra el secuestro, destacando entre ellas una figura prominente por su influencia, por su condición de mujer, por ser cristiana y por su rasgo étnico; nos referimos a Michelle Obama, que con rabia y lágrimas contenidas ha gritado un “Bring back our girls” (en español, “Devuelvan a nuestras niñas”) al cual nos unimos todos en una unánime voz. El Cielo tenga misericordia de las inocentes niñas y que la justicia impartida por los hombres detenga a los terroristas, vivos o muertos.

 

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