Las dosis venenosas de silencio contra Israel

La decisión del presidente de Estados Unidos Donald Trump de reconocer, lo que es evidente por otro lado, que los Altos del Golán están bajo la soberanía de Israel ha encendido las críticas una vez más contra el mencionado presidente norteamericano y contra Israel. Entre gritos de agresivas acusaciones y entre venenosos silencios malintencionados la comunidad internacional, con su lengua viperina, sigue criticando a Israel. Entre pitos y flautas, una expresión equivalente a decir entre unas cosas y otras, la presión sobre el pueblo judío sigue latente.

Trump con Benjamín Netanyahu

Los enemigos de Israel son más de los que sabemos, pero menos de los que pensamos. Entre esos enemigos están los aliados del dictador sirio, Bashar al Assad, que parece no comprender lo que ha pasado en Siria. Todo parece indicar que Assad, no contento con las dramáticas consecuencias de su terrorífica política en Siria sigue empeñado en destruir por completo cada piedra, que forma el fallido estado sirio.

Entre Rusia e Irán, como sostenedores necesarios del conglomerado sirio, el famélico estado dictatorial de Assad azuza a los sirios, para que luchen contra Israel ¿Acaso algún sirio está pensando en luchar contra Israel por los Altos del Golán? La desgraciada situación por la que está pasando la mayor parte del pueblo sirio solo les permite pensar en comer todos los días y en cómo resguardarse bajo techo, en un país arrasado por completo.

Los Altos del Golán son parte histórica de Israel desde tiempos inmemoriales que al igual que Jerusalem y su Sagrado Templo formaron parte indivisible de Israel. La pretensión de Siria, apoyada por Rusia e Irán en primera instancia, solo servirá para alargar el sufrimiento del pueblo sirio, del iraní y del vapuleado pueblo ruso.

La siembra de odio contra Israel cae entre pedregales secos y contaminados de Siria por la cruenta guerra que aún no ha acabado. El perverso Assad, otro prototipo de Hamán, sigue los mismos pasos hacia su propia destrucción entre gritos y esperpénticas bravuconadas de que liberará los Altos del Golán por todos los medios posibles ¿De qué medios está hablando Assad y sus cabecillas llamados oficiales? El material militar que Rusia e Irán están proporcionando a Siria, a costa de los contribuyentes rusos e iraníes, está desgastando la paciencia de sus respectivas poblaciones.

La población rusa e iraní cada vez son más conscientes de la pobreza que sufren y del malgasto millonario que genera sostener a la moribunda Siria de Assad ¿Hasta cuándo aguantarán los rusos e iraníes sin rebelarse abiertamente contra sus respectivos gobiernos? Unos despóticos gobiernos que están poniendo en peligro de escasez alimenticia y de servicios básicos a sus respectivas poblaciones civiles. Otra cosa es el estamento militar que extrae todos los recursos que deberían disponer la población civil. Unos recursos que se le niegan a los más necesitados, enfermos, mujeres y niños del país que sufre lo indecible.

Entre los “pitos” de las agresivas acusaciones y entre las “flautas” de los venenosos silencios contra Israel la comunidad internacional se debate entra la vida y la muerte por muy fuerte que suene la expresión. Una comunidad internacional manipulada por la dictadura ONU que juega entre mirar para otro lado cuando Israel es atacada y en exacerbar los ánimos contra Israel cuando se defiende de los ataques de sus enemigos ¿Qué pasará cuándo Israel entre a liberar Gaza de la salvaje dictadura de Hamás? Los oídos sordos, los ojos tapados y la boca cerrada son el más fiel reflejo de una comunidad internacional que no sabe distinguir entre el sonido de los pitos y de las flautas. Un buen director de orquesta es necesario para imponer armonía en este mundo sin sensibilidad musical. Qué venga pronto.

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