La fuerza necesaria para salvar vidas inocentes

El Jefe del Estado Mayor de Israel, el Teniente General Gadi Eisenkot, instó a los soldados a “mantener la calma durante los ataques terroristas, y no responder con fuerza innecesaria” Por otro lado, el Rabino Jefe Sefardí, Itzhak Yosef, manifestó que “Matar a un terrorista es un Mandamiento” ¿Podríamos encontrar contradicciones entre ambas declaraciones? ¡Analicemos tales afirmaciones y mantengamos la calma!

IDF

Foto: Instagram IDF

La aparente diferencia de criterios podríamos entenderla bajo la premisa de que ambos dirigentes están en un diferente nivel de responsabilidad. La responsabilidad religiosa y la militar son diferentes, pero no tanto cuando el tema a tratar es el de salvar vidas. El asunto a tratar es el de proteger a los ciudadanos de Israel, independientemente de su credo o condición, frente al terrorismo yihadista palestino. El estamento militar y el estamento religioso tiene el mismo objetivo, en teoría, salvar vidas que es el más noble de los objetivos refrendado por los Mandamientos.

Cuando se trata de la vida o la muerte no podemos inhibirnos y declararnos neutrales. Simplemente esto no es posible, ni ético, ni moral. Frente a la vida o la muerte todos somos responsables de nuestra actuación individual, como personas, colectividad, pueblo o nación. Israel está sufriendo la vieja ola, no tiene nada de nueva, del terrorismo yihadista palestino. El continuo e incesante derramamiento de sangre inocente está clamando al Cielo por justicia. No es posible aceptar, en forma alguna, los atentados diarios que los ciudadanos de Israel están sufriendo y permanecer impasibles.

En realidad, la fuerza innecesaria es la que no logra el objetivo de salvar la vida a los inocentes que son el objetivo de la brutalidad terrorista. La fuerza innecesaria es la que no logra cortar la cabeza de la serpiente terrorista que con su ponzoñoso veneno incita a muchos a asesinar judíos, preferentemente, y a desprevenidos occidentales. Occidente no está consciente del riesgo que supone un terrorismo que actúa igual en Israel como en Francia, Inglaterra, Estados Unidos o España por citar solo algunos ejemplos. Los propios Países Árabes también sufren la violencia terrorista que está causando cientos de miles de muertos en todo el ámbito internacional.

Una figura jurídica, universalmente reconocida, establece que la persona que mata a otro en defensa propia no incurre en delito, ni es considerado un criminal. Lo que debería ser un crimen, de lesa humanidad, es no defender a los inocentes que están en el peligro de ser asesinados cruelmente por un terrorista. Todos los seres humanos, sean militares o religiosos, tienen el sagrado deber de salvar su propia vida y la de los demás. No podemos encogernos de hombros y pensar que eso no va conmigo.

Todos estamos en el certero riesgo de ser objetivos del terrorismo yihadista y la opción no es hacer una fuerza innecesaria sino la necesaria para salvar la vida de otros y la nuestra. El Cielo nos juzgará tanto por lo malo que hacemos, como por lo bueno que dejamos de hacer. Lo malo sería emplear una fuerza innecesaria, que no salve vidas. Lo bueno, justo y necesario es defender la vida del inocente, del anciano y de aquellos que no pueden defenderse por sus propios medios. Si, mantenga la calma, pero actúe con firmeza para salvar vidas. Recuerde que se nos dijo “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” ¡Necesitamos de ese amor que salve la vida de los demás incluso a costa de nuestra propia vida!

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