La caída del inmaduro imperio chavista

La historia nos ha enseñado que los imperios caen tarde o temprano, pero particularmente aquellos que han difamado y agredido a Israel ¿Cuánto más un inmaduro proyecto de imperio chavista no colapsaría? La sentencia ya fue echada hace tiempo y ahora está a punto de cumplirse. La Venezuela chavista está colapsando en medio de estertores de muerte.

Venezuela y Cuba

La conjunción de poderes fácticos, en el gobierno chavista de Venezuela, propiciaron un torrente de sentencias judiciales en el Cielo que propiciaron la misma muerte de Chávez. Todos deben recordar que el extinto Chávez maldijo con todas sus entrañas al Estado de Israel. Una maldición bumerán que se revolvió contra si mismo y que ni todos los médicos cubanos pudieron hacerle frente. Las consecuencias de decir mal de Israel, maldecir es decir mal de algo o de alguien, llevó a la tumba a Chávez uno de los más siniestros santeros.

La santería forma parte innegable del gobierno cubano chavista de Venezuela, que como poder fáctico está siendo empleada contra los opositores al gobierno de Maduro. Una siniestra forma seudo religiosa mezclada con Palo Mayombe, chamanismo africano, catolicismo, espiritismo, magia, comunismo cubano soviético de la Habana y el diabólico islamismo. Un peligroso cóctel que ha envenenado y contagiado a algunos gobiernos de Latinoamérica como Nicaragua o Bolivia entre otros. Unos gobiernos contaminados con la pócima del poder absoluto y que tienen en común el odio a Israel y los judíos.

La atea política comunista mezclada con religión, espiritismo y odio antisemita son una bomba de relojería que explotará sin la menor duda en medio de las sociedades que le han dado entrada a su sistema político religioso. El descontrolado Comunismo con apariencia de socialismo progresista, otro coctel venenoso, ha nublado la voluntad de millones de personas que ven como sus respectivos países se deshacen en medio de miseria, hambre y violencia.

La rica y productiva Venezuela, de otro tiempo, se ha convertido bajo la mano oscura de Maduro y su política monstruo de Frankenstein en un lugar de hambre, miseria y violencia inimaginables. Una política con oscuras formas agónicas que está destruyendo no solo Venezuela sino muchos bellos países de Latinoamérica. La infiltración del islamismo en Venezuela, por citar un solo ejemplo, es un hecho incontestable. El medio digital Infobae, en un artículo fechado en el 2017, publica que “pasaportes del Líbano y Venezuela son un pase libre para Hezbollah en América Latina. Una investigación reveló que el régimen chavista y el gobierno de Beirut están distribuyendo documentos a dirigentes y militantes del grupo terrorista proiraní que facilitan sus movimientos por el mundo” ¿Hace falta más confirmación?

El gobierno de Maduro impregnado de la herencia chavista ha contaminado, con la ayuda del llamado comunismo castrista soviético cubano y el islamismo, a Venezuela y al resto de países de la zona. Una infiltración muy peligrosa también para los Estados Unidos que ve como el mortífero islamismo de Hezbollah, entre otros grupos terroristas, está circulando por todo América, de norte a sur.

Los estertores de muerte de Maduro y sus secuaces, también infiltrados en el ejército y la policía venezolana, está produciendo el colapso total de una inexistente economía de mercado libre. La intervención gubernamental de Maduro y sus malandros, al estilo y modelo soviético, ha puesto en jaque a la más que influyente Venezuela de otros tiempos. El pulso y los insultos que Maduro ha hecho contra al presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha sido la gota que colma el vaso de la paciencia norteamericana y del resto de países de Latinoamérica que como Brasil han cambiado de línea política asqueados de tanta violencia, miseria y comunismo, valga la redundancia.

La única esperanza de verdadero cambio para Latinoamérica vendrá por medio de las sociedades y sus gobiernos que sepan bendecir, decir bien de algo o de alguien, al Pueblo de Israel. Los gobiernos que ya se han dado cuenta empezarán por cambiar sus embajadas de Tel Aviv a la capital indivisible de Israel, Jerusalem. La caída del inmaduro imperio chavista es cuestión de tiempo, de muy poco tiempo ¡Escrito está!

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