Fuego al hablar de aquello que algunos no quieren oír

La experiencia que acabamos de pasar, en Shavuot, nos hace conscientes que la entrega de la Torá en el Sinaí no representa el final del camino. Nos ha sido dada la Ley de la Libertad, para ser libres y para liberar a otros. La libertad no se puede quedar presa en nosotros.

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Cada año celebramos que Dios nos entregó su Ley para hacer de nosotros mejores seres humanos. La Torá fue dada al Pueblo de Israel, como salvaguarda y custodio de la Ley, para que su luz alcanzase al resto de la humanidad. La luz no se enciende para ocultarla sino para que sirva de guía y faro a los que están a oscuras. En Shavuot se encendió la zarza, que no se consume, que iluminó el pasado, el presente y el futuro de toda la humanidad. Nadie se debe quedar atrás en el desierto de la oscuridad espiritual.

En esta antepenúltima Cuenta del Omer hemos progresado en el lento camino del crecimiento y la madurez emocional. El Día Cincuenta representa el punto álgido en el cual nos enfrentamos al cambio. Reconocemos que somos lo que somos y avanzamos o nos quedamos en el desierto dando vueltas. La decisión en realidad es nuestra. En este año una vez más, en un ciclo permanente de crecimiento, hemos pasado por experiencias positivas y negativas. Las unas y las otras, experiencias positivas y negativas, han formado nuestro carácter en el presente y lo seguirán modelando en el futuro.

Shavuot es una oportunidad, que necesitamos aprovechar, para evaluarnos a nivel personal y comunitario. Nuestras sociedades son el resultado de la suma de los intereses comunes y comunitarios que todos tenemos. Somos lo que somos estemos dónde estemos tanto si vivimos en Eretz Yisrael o en la diáspora. Todos representamos en alguna manera a nuestro pueblo vivamos dónde vivamos.

DecisionSomos parte del progreso, del crecimiento, de las luchas, de las lágrimas y de las alegrías de Israel. Tenemos que evaluarnos personalmente para encajar en lo que se supone que debemos ser. Si Israel es luz a las naciones, nosotros tenemos que brillar con luz propia. Cada uno de nosotros debe dar luz en el lugar dónde reside. Somos una especie de embajadores o representantes de un pueblo libre y único que sigue luchando por su libertad. Un pueblo rodeado de enemigos, dentro y fuera de sus fronteras, que no puede dejar de resplandecer en medio de tanta oscuridad.

La evaluación que deberíamos hacernos conlleva estas y otras preguntas ¿Somos lo que se supone que deberíamos ser? ¿Hemos mejorado espiritualmente, emocionalmente y madurado como personas? ¿Tenemos la esperanza de ver aquello que tantas veces hemos soñado? Nuestros sueños, aunque son personales, están afectados por lo que pasa en Israel. Soñamos con ver un Israel victorioso frente a sus enemigos. Soñamos con la paz, pero sabemos que no hay paz sin una previa victoria.

Necesitamos valor, fuego al hablar en otras palabras, para iluminar, ilustrar, e instruir a cuantos han sido adoctrinados contra Israel, el Judaísmo y los judíos en general. El antisemitismo se debe combatir con el poder de las palabras que brotan de un corazón valiente.

Un corazón lleno de fuego al hablar de aquello que algunos no quieren oír ¡Eso es Shavuot!

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1 respuesta

  1. Angelica.M dice:

    Gracias por todo ..si personalmente Necesito el valor y fuego al hablar con otras palabras, para iluminar, ilustrar, e instruir a otros ,Sobre todo yo tomar cada día más conciencia de cual es mi Identidad. Un Artículo muy intenso muchas gracias.

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