Ceder o resistir, el eterno dilema

“Cada trazo geográfico de Israel está bellamente diseñado y no es posible su partición o cesión. Proteger la unidad geográfica de Israel ha sido, es y será el motivo de la vida de todos sus ciudadanos”

Territorio

Cedemos más que resistimos cuando desmantelamos los mal llamados asentamientos en la Tierra de Israel. Las decisiones de destruir viviendas, donde sencillamente ciudadanos de Israel viven, ponen de manifiesto el temor a la llamada “crítica internacional”.

¿Cuándo Israel no ha sido criticado? No conocemos ninguna situación histórica en que el “Pueblo del Libro” no haya sido vituperado. Cada vez que cedemos, retrocedemos. Lejos de ganar una victoria en el contexto de la política exterior israelí, los sucesivos gobiernos pierden prestigio y reconocimiento, dentro de Israel, cuando ceden a las presiones internacionales.

Ciertamente, a nivel internacional, se felicitan de las decisiones que vayan en contra de los intereses de los ciudadanos de Israel. Cada casa destruida, cada asentamiento desmantelado o cada parte desgajada del país resultan en una fiesta de satisfacción internacional.

No hay felicitaciones internacionales para Israel cuando reconstruye históricas sinagogas como la de Hurva. En su momento fue calificado como “una provocación”, junto con todo tipo de amenazas de carácter multitudinario. Israel debe construir y reconstruir lo que le pertenece, sea criticado, presionado o amenazado.

La Tierra de Israel, con mayúsculas, no puede ser dividida o cedida a nadie sin que conlleve trágicas consecuencias. El Creador Universal prohíbe expresamente dividir, ceder o repartir la Tierra de Israel. Mantener la unidad territorial de Israel es un precepto de obligado cumplimiento. Evidentemente es más fácil ceder que resistir, pero el desgaste emocional, político y espiritual de aquellos que toman las decisiones no les recompensará en lo más mínimo.

Los diferentes gobernantes de Israel no tienen autoridad para desmembrar parte del país, en especial, aquel que fue diseñado por voluntad propia del Creador. Israel es creación y recreación Divina; su existencia está bajo la autoridad de su Arquitecto.

Cada trazo geográfico de Israel está bellamente diseñado y no es posible su partición o cesión. Proteger la unidad geográfica de Israel ha sido, es y será el motivo de la vida de todos sus ciudadanos. La sangre que se ha derramado por defender las fronteras clama por la única justicia posible, la unificación total de la Tierra de Israel.

Por una falsa paz no se puede ceder tierra de Israel incluso aunque fuera verdadera. Ninguna circunstancia será apropiada para ceder, desmantelar o dividir Israel. Mejor resistir que ceder, pues de una forma o de otra, Israel será criticado. Haga lo que haga será objeto de la crítica internacional.

 

También te podría gustar...

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: